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La Batalla de Greasy Grass Little Big Horn
Batalla de Greasy Grass (Little Big Horn
Mayor Reno

 

La carga de Reno

Conforme a las órdenes recibidas, el mayor Reno, a cargo de cintosesenta y cinco hombres, inicia una carga, a punta de pistola contra los tipis levantados en la zona sur del campamento. Pero en contra a lo esperado no consigue avanzar al ritmo esperado. Encuentra una fuego suficientemente nutrido como para detener su ofensiva. Sus fuerzas se ven obligadas a retrocer fuera del campamento y poner, desmontar y poner pie a tierra para establecer líeas de escaramuza.

 

Las acciones se ven entorpecidas cuando grupos e guerreros, liderados por Caballo Loco, inician un contrataque que les obliga a retroceder aun más, buscando refugio en una arboleda cercana. La carga puede darse por fracasada, pero Reno confía aun en que sea ahora Custer quien sorpreda a los resistentes en el campamento con el inminente ataque desde el este, eliminando la presión creciente que se cierne sobre él.

Mayor Reno

Pero Custer continua sin encontrar un punto claro donde cruzar e río y caer sobre el campamento. Cada minuto de retraso pone aun más en peligro la posición de Benteen, que ve como a cada instante sus soldados van cayendo heridos o muertos. Cuando uno de los exploradores crow que le acompañan es derribado por un disparo en la cabeza, ordena a los que quedan de su destaamento montar e iniciar una maniobra de retirada que implica volver a cruzar el Little Bighorn.

 

La retirada de Reno se convierte en una auténtica desbandada, con los chaquetas azules a tiro fácil de los guerreros que les persiguen y hacen de ellos blancos perfectos y sin excesiva capacidad de respuesta. El cruce del río es ya una auténtica peadilla para los soldados, que solamente encuentran cierta tregua al llegar a una posición más alta en una colina. Se ve obligado a acabar con la vida de la mayoría de caballos, para utilizar sus cuerpos como parapeto de defensa, pero eliminando también así cualquier posible medio de escapada lejos del escenario de la batalla o de apoyo a Custer en el caso de que éste logre llegar a los tipis.

 

Rodeado y a punto de una ataque definitivo, Reno ya no será en adelante un elemento definitorio del desenlace de la jornada.

 

Las primeras escaramuzas en la batalla de Little Big Horn

Rechace del ataque de Reno

El fracaso de Custer

Quizás Custer pudo percatarse de las dificultades por las que atravesaba Reno. Quizás no. Sea como fuere, desatendiendo los consejos que sus exploradores crow y arikara le habían sugerido -y de las órdenes recibidas previamente de Terry-, "Cabellos largos" (asíi era llamado por los indios) prosiguió en su empeño por atarcar el campamento desde el noreste junto a los doscientos diez hombres que bajo su mando en ese momento. A través de su intérprete Mitch Boyer (*) ordena a los exploradores nativos que se alejen y no intervengan en el inminente combate. Precisamente de éstos últimos y de los presentes en el campamento es de quienes provienen la gran mayoría de los testimonios que han llegado hasta hoy.

 

Para entonces, uno de los jefes de las partidas de guerra hunkpapa, Gall, había conseguido organizar una barrera de defensa suficiente para contener, al menos de modo momentaneo la avenida de los soldados que acompañaban a Custer. Con toda certeza no hubiera sido capaz de enfrentarse por suc uenta al contingente de chaquetas azules. La mayoría e los guerreros se hallaban aun concentrados en acosar a los superviviente de Reno.

 

Consciente del nuevo peligro, Caballo Loco optó con dejar un pequeño contingente que mntuviera a Reno ocupado en defenderse, aislado y sin capacidad de maniobra. Con el resto cruzó a toda velocidad el campamento, apelado a los que quedaban rezagados a unirse a la lucha y dirigirse contra el destacamento de Custer.

Pintura de Howard Terpning

Desde ese momento, la iniciativa en la batalla es sólo aparente por parte del ejército. Cuando una avanzadilla del batallón de Custer inicia el cruce del río, al norte del campamento, los guerreros tienen sobrados recursos para rechazarlos y el ataque queda contenido. Constantemente la defensa -en cuyo ayuda acuden también algunas mujeres- se refuerza e incluso comienza a ganar terreno al otro lado de la orilla. Gall no pretende lanzar un contraataque directo, sino alejar lo más posible a los soldados de los tipis, dar tiempo a Toro Sentado para poner a salvo al resto de mujeres y niños y esperar la llegada de Caballo Loco.

 

Pero en contra de lo que hubiera parecido lógico, Caballo Loco no se conforma con unir los guerreros que le siguen a los de Gall, lo que hubiera convertido el encuentro en un choque frontal, con los indios intentando desalojar a los soldados, situados ahora en una posición más alta y pretendiendo organizar una defensa en línea estable y difícil de sobrepasar. Para sorpresa de Custer, éste ve como su flanco izquierdo es masivamente atacado por Caballo Loco, con los indios cada vez más cerca iniciando una maniobra envolvente que le dificulta cualquier posible capacidad de retirada.

Ahora que es consciente de que la carga de Reno también ha fracasado, Custer inicia un repliegue e intenta, mediante una nota escrita, que Benteen regrese con sus hombres para sorpreder la retaguardia del ataque sobre su flanco. De hecho, el correo llega a manos de Benteen, pero éste sabe que se halla lejos de donde discurre ahora el núcleo central de la batalla. Custer está aislado y en una situación que se tornará minuto a minuto cada vez más crítica. Su suerte está echada y a los guerreros de Gall y de Caballo Loco solamente les resta ir estrechando un círculo paulatinamente menguante.

 

Los pocos chaquetas azules que quedan con vida comenzan una serie de maniobras defensivas a través de los pequeños barrancos -convertidos en ratoneras y que servían más para ocultarse a los indios en sus ataques que a los soldados para defenderse- hasta acabar rodeados cerca de la colina que hoy lleva el nombre de "La Última Colina De Custer", dejando un reguero de cuerpos y ningún superviviente.

 

La rabia de los guerreros ante la agresión injustificada del 7º Regimiento de Caballería era tal que no dudaron en ensañarse con los restos de los soldados.

Réplica de Caballo Loco y Gall

Curiosamente, el cadáver de Custer fue respetado, aunque sus oidos sí fueron taladrados para que "en el otro mundo, no pudiera permanecer sordo a las advertecias de los indios".

 

Los guerreros recogieron a sus heridos y los cuerpos de los ventiocho guerreros caídos en el contraataque, en defensa de su gente. Tras apropiarse de los pertechos, armas y municiones de los soldados, se retiraron al campamento. Sabedores ahora de las intenciones del ejército y con la sospecha de que nuevos contigentes del ejército se acercaban a la zona, decidieron dispersarse para obligar a sus perseguidores a repartir asimismo sus fuerzas si estimaban a bien perseguirles.

 

Por su parte Reno, aun tuvo la suerte de que los indios consideraran suficiente el castigo propinado a sus enemigos y decidieran dar por concluido totalmente el combate. Los hombres de Reno no intentaron siquiera moverse de la posición en la que se hallaban. Cuando Benteen llegó a hasta ellos, ambos destacamentos (o lo que quedaba del de Reno) permanecieron juntos a la espera de la columna de Terry un día después.

Capitá Fredrick Benteen y Estandarte del 7º Regimiento de Caballería U.S.A.

Detalles que ayudan a comprender algunos aspectos de la batalla

En resumen, fueron varios los motivos que provocaron el mayor desastre del ejército nortemericano en las llamadas "Guerras Indias" y a la postre también el mayor frente a un enemigo en territorio continental. Ente ellos cabe destacar:

 

- Desovediencia por parte de Custer de las órdenes de Terry.

- Desoir los consejos de los propios exploradores crows, expertos en el terreno y las aptitudes de de los guerreros del campamento.

Intentar repetir el éxito obtenido anteriormente a orillas del río Wichita, cuando las condiciones eran muy diferentes, especialmente la ausencia del factor sorpresa.

- La experiencia y el talento táctico de líderes como Gall y Caballo Loco, que en todo momento supieron sacar el mayor partido a los recursos con los que contaban (principalmente sus guerreros y la orografía del territorio).

 

Pero también otros detalles pueden ayudar a comprender las razones de la derrota del ejército; una circunstancia que curiosamente parecía jugar a su favor: el armamento empleado por los regimientos de caballería durante las guerras indias.

 

Pistolas y carabinas Springfield, calibre 45, fueron las armas principales que portaban los soldados del 7º Regimiento aquella mañana del 25 de junio de 1.876. Sólo al realizar una carga -pistola en mano- los soldados disparaban a caballo. Según el Manual de Campaña vigente desde un año antes, en combate, los jinetes deberían desmontar y formas las llamadas líneas de escaramuza, con una separación de tres metros entre cada hombre y el siguiente. Por su parte, al menos doscientos guerreros contaron en la batalla con rifles Henry (antecedente del Winchester de repetición), calibre 44, amén de algunas pistoñas, otras armas de fuego más antiguas y sus tradicionales arcos de flecha, lanzas, hachas y mazas.

Carabina Springfield

A pesar de que técnicamente, la carabina Springfield era superior al rifle Henry en alcance y precisión, una diferencia tecnológica jugó esta vez a favor de los guerreros. Mientras que la Springfield precisaba ser cargada tras cada disparo, el rifle Henry podía almacenar hasta catorce cartuchos antes de necesitar el volver a ser cargado. Pese a contar con menor alcance y precisión, los indios pudieron presentar una barrera linea de fuego mucho más nutrida y constante. Además, a cada metro ganado por quienes estrechaban el cerco, la ventaja del alcance de la Springfield dismunía en transcendencia y se tornaba evidentemente inútil en el combate de proximidad (bajos una posible lluvia de flechas) o en el cuerpo a cuerpo, donde los nativos demostraban su habilidad en el uso de hachas y mazas.

Rifle Henry

(*) Mitch Boyer (Kar-Paysh o Kape):

Ínterprete y guía que acompañaba a Custer en la batalla de Little Bighorn. Nacido en 1.823, de sangre mestiza. Hijo de un trampero, cazador y herrero canadiense de lengua francesa y de una india lakota Santee, Desde 1.849 vivió co su familia en el fuerte Laramie hasta que en 1.863 su padre fue asesinado mientras colocaba trampas para animales.

 

Entre abril y junio de 1.868 sirvió como intérprete en el fuerte Phil Kearny, donde residía junto a su esposa de etnia Crow junto a sus tres hijos (Mary, Thomas y James LaForge Boyer). Entre 1.870 y 1.872 alternaba trabajos de cazador y comerciante. En adelante fue empleado por el ejército norteamericano como guía para de las compañías de Caballería que servía de escolta a la empresa constructora del ferrocarril en los territorios de Dakota y Montana.Desde 1.872 a 1,876 trabajó en múltiples labores (guía, intérprete, correo, obrero manual...) en la reserva Crow de Montana, siempre al servicio del ejército.

 

De carácter callado, su aspecto de indio y sus costumbres de blanco le valieron para ser considerado el mejor guía de la región, solamente superado en prestigio por el afamado Jim Bridger.

Mitch Boyer (Kar-Paysh o Kape)

Por razones que se desconocen Mitch Boyer prefirió permanecer al lado de Custer en la derrota, en lugar de seguir las indicaciones dadas a todos los exploradores nativos, que acompañaban al destacamento. Sus restos -actualmente indentificados por los historiadores- fueron enterrados junto a los demás caídos en Little Bighorn.

 

Para todos aquellos que disfruten de los postcast de calidad, nos permitimos traer el enlace dedicado a la batalla de Little Big Horn realizado por los aficionados a la extrategia militar, que se reunen en la web Histocast, que también puede escucharse a través de ivoox.com.